¿Que Es La Ansiedad? Causas, Síntomas, Tipos De Trastornos Y Tratamientos

¿Que es la ansiedad? La ansiedad es básicamente un mecanismo defensivo. Es un sistema de alerta ante situaciones consideradas amenazantes. Es un mecanismo universal, se da en todas las personas, es normal, adaptativo, mejora el rendimiento y la capacidad de anticipación y respuesta. La función de la ansiedad es movilizar al organismo, mantenerlo alerta y dispuesto para intervenir frente a los riesgos y amenazas, de forma que no se produzcan o se minimicen sus consecuencias.

La ansiedad, pues, nos empuja a tomar las medidas convenientes (huir, atacar, neutralizar, afrontar, adaptarse, etc.), según el caso y la naturaleza del riesgo o del peligro. El peligro viene dado por la obstaculización de cualquier proyecto o deseo importante para nosotros, o bien por la degradación de estatus o logros ya conseguidos. El ser humano desea lo que no tiene, y quiere conservar lo que tiene.[1]

La ansiedad pues, como mecanismo adaptativo, es buena, funcional, normal y no representa ningún problema de salud. Por tanto la ansiedad puede ser una reacción sana cuando nos ayuda eficazmente a enfrentarnos a una amenaza real; pero puede no ser tan sana en otras muchas ocasiones.

Tabla de contenido

¿Cual es la diferencia entre ansiedad patológica y ansiedad adaptativa?

Es importante saber que existe ansiedad patológica, o disfuncional, y ansiedad adaptativa o considerada “normal”. Y es importante saberlo porque muchos y con frecuencia piensan que todo tipo de ansiedad es negativa.

En la ansiedad adaptativa, el daño esperado es una probabilidad real. Por ejemplo, cuando sabemos que llegaremos tarde al trabajo y esperamos, entonces, ser increpados por ello. En la ansiedad patológica, en cambio, hay malestar emocional frente a un daño futuro que es posible, más no probable. Asimismo, se convierte en un estado más o menos permanente. Dicho de otro modo, de manera constante se espera que nos ocurra algo malo.[2]

El papel de la ansiedad adaptativa

La ansiedad adaptativa es un mecanismo fruto de la evolución. Su papel es el de protegernos para garantizar nuestra integridad y nuestra supervivencia. Cuando hay una amenaza real, tanto el cuerpo como la mente deben preparase para enfrentarla. Si no lo hicieran, aparecería un gran sentimiento de indefensión al enfrentar el peligro. La ansiedad, entonces, sirve a propósitos positivos.

La ansiedad patológica sobreviene cuando la persona se siente incapaz de enfrentar una amenaza y, al mismo tiempo, percibe como amenazantes situaciones que no lo son realmente. Cuando esto sucede de manera persistente, se entra en un estado de angustia. En este ni siquiera se puede saber a qué se le tiene miedo. Simplemente se siente temor por “algo” que pueda ocurrir.

Los estados de ansiedad generan muchos cambios fisiológicos en el cuerpo. El ser humano necesita que algunos órganos estén en disposición de trabajar (corazón, pulmones, riñones, etc.) a gran intensidad para hacerle frente a la amenaza una amenaza. De este modo, si la ansiedad se experimenta con mucha frecuencia, lo usual es que también termine alterando el trabajo normal del cuerpo y nos lleve a enfermar.

Características de la ansiedad patológica

Quien padece de ansiedad patológica tiene un problema serio. No basta con darle una palmadita en el hombro y decirle que todo va a estar bien, aunque esto ayude. Salir de ese estado requiere mucho más que la buena voluntad de los demás.

Lo primero, para comenzar a desenredar la madeja, es saber si lo que uno tiene se puede catalogar como ansiedad patológica. Para saberlo, se debe examinar si esa tensión que se experimenta cumple con las siguientes características:

  • Frecuencia e intensidad. En la ansiedad patológica hay episodios frecuentes de ansiedad, que casi siempre son prolongados y se experimentan con alta intensidad. En la ansiedad adaptativa, en cambio, los episodios son poco frecuentes, pasan rápido y no son tan intensos.
  • Respuesta. En la ansiedad patológica hay respuestas desproporcionadas frente al estímulo, real o ficticio, que provoca ese estado. Por ejemplo, cuando se tiene miedo de que los ladrones penetren en la casa y entonces se pasa la noche en vela vigilando que esto no ocurra.
  • Experiencia del sufrimiento. Cuando la ansiedad es patológica, esta se experimenta como un hondo sufrimiento que no cesa. En la ansiedad adaptativa el sufrimiento es pasajero y no deja huellas.
  • Funcionalidad. La ansiedad patológica afecta el normal desarrollo de la vida cotidiana. Impide actuar, o lleva a actuar, de tal forma que la rutina resulta alterada o limitada, en función de un miedo confuso.

¿Por qué la ansiedad se vuelve patológica?

En realidad, la respuesta a esta pregunta podría llenar varios libros. Sin embargo, para facilitar la exposición, podríamos sintetizar diciendo que detrás de ese tipo de ansiedad lo que hay es un trauma sin resolver. A veces la relación entre el trauma y la ansiedad es directa, pero a veces no.

Si alguien, por ejemplo, sufre un accidente de automóvil, es probable que este deje huellas. Lo usual es que la víctima de este accidente sienta ansiedad cada vez que tenga que movilizarse en un coche, o, incluso, al caminar por una avenida. En este caso, la relación entre el trauma y la ansiedad es directa, aunque desproporcionada si consideramos la probabilidad real de amenaza.

En otros casos, el trauma que da origen a la ansiedad patológica puede estar encubierto, o inhibido en el inconsciente. Un rechazo o maltrato a tempranas edades puede ser la causa. Incluso un pensamiento o deseo que se experimentado podría dar lugar a un fuerte choque en el individuo.

Por lo anterior, la ansiedad patológica es una condición en la que normalmente la persona requiere de ayuda externa para poder salir adelante. Lo más recomendable es adelantar una psicoterapia o un psicoanálisis para resolver este problema.

¿Por qué aparece la ansiedad?

Es un malestar muy presente en nuestra sociedad y cada vez más personas se sienten desbordadas por las prisas, la presión en el trabajo, los malabarismos con la agenda para cumplir con todo lo que se quiere hacer, la sensación de falta de tiempo, las dificultades para conciliar familia-trabajo y compartir tiempo de calidad con los seres queridos, los vaivenes de la vida y los avances tecnológicos.

Por momentos parece que todo va muy rápido y uno no puede darse permiso para frenar y detenerse.
Consumimos información de forma veloz. Actualizaciones, redes sociales, internet, aplicaciones para el móvil, … Todo va tan deprisa que según cómo nos posicionemos frente a esto, puede resultar muy abrumador.

Las necesidades básicas quedan alteradas cuando no nos permitimos fallar, no nos damos permiso para desconectar o para hacer un parón y asimilar situaciones que nos generan emociones negativas.

¿Dónde cabe el dolor si uno no puede parar?
¿Cómo hace uno para desconectar si está continuamente conectado?

Ejemplo de ansiedad

Veámoslo más claro mediante el siguiente ejemplo extraído de un caso real, pero con datos e información cambiada para guardar la confidencialidad:

Juana tiene 36 años, está casada y es madre de dos niños de 1 y 3 años. Tiene un empleo que le agrada y consulta porque un día volviendo del trabajo a casa, en cuestión de minutos empezó a tener muchas taquicardias, el corazón le latía muy fuerte, por momentos no podía respirar, tenía mucho calor y sintió mucho miedo porque sentía que se iba a morir. Después de esto se fue directa a urgencias y después de mirarla y hacerle unas pruebas le dijeron que podía irse, que lo que tenía era ansiedad.

A medida que avanzan las sesiones y me va contando cosas de su vida, explica que a pesar de que el trabajo es de su profesión y esto le gusta, se siente muy presionada por su jefe que la exprime para que trabaje al 150% de sus capacidades, hasta ahora había ido pudiendo gestionar emocionalmente esta situación y saliendo adelante a pesar del estrés. Pero de un tiempo a esta parte se siente angustiada y no logra manejar esa presión.

Por otro lado, su hijo pequeño todavía se despierta por las noches y aunque su marido a veces la ayuda, siente que es ella la que tiene que cargar con la responsabilidad de atender a los niños y la mayoría de las noches se levanta ella para atenderle. Desde hace un tiempo cuando regresa a la cama, se siente muy tensa y le cuesta mucho volverse a dormir. Lo cual repercute en que al día siguiente está cansada y tiene que hacer un esfuerzo extra para hacer frente a las tareas cotidianas.

Su matrimonio al principio iba muy bien, se entendían estupendamente y sentía que era una relación fuerte. Pero con el paso de los años, ella se siente decepcionada con él y se siente un poco apática. Pero se quieren y quiere estar con él, aunque a veces no se siente apoyada y se ve sola sacando adelante las tareas del hogar y la crianza de los hijos.
Todos estos factores de la vida de Juana, han hecho que ella siguiera adelante con fortaleza e intentando afrontar de la mejor manera que ha podido las diferentes dificultades con las que se ha ido encontrando.

Pero éstas dificultades se han ido haciendo constantes en el tiempo y ella no había prestado demasiada atención a su sobrecarga emocional y estrés que estaba viviendo tanto en su empleo, como con su pareja y con la crianza de sus hijos. Además de sumar el estrés por sacar sola las tareas domésticas y su falta de horas de sueño y de realización de actividades placenteras y de descanso. [3]

Juana ha ido reprimiendo las emociones negativas que sentía para salir adelante, hasta que la Ansiedad ha saltado en ella como una señal de que algo no marcha bien.

Esta ansiedad desadaptativa, le ha servido a Juana para detenerse a observar y revisar mediante un trabajo de psicoterapia, qué cosas de su vida no están yendo como ella quiere, qué aspectos inconscientes interfieren ella y que la llevan a asumir un rol exclusivo y protagonista en la crianza de sus hijos, revisar y trabajar porqué le cuesta delegar y compartir tareas con su marido, encontrar soluciones juntamente con su pareja para mejorar la relación en lugar de tapar los problemas y mirar hacia otro lado, etc.

¿Qué causa?

Nadie sabe exactamente qué causa los problemas de ansiedad, pero probablemente haya muchos factores involucrados. Esta página cubre algunas cosas que hacen que los problemas de ansiedad sean más probables de ocurrir:

¿Pueden los problemas de ansiedad ser heredados genéticamente?

La investigación muestra que tener un pariente cercano con problemas de ansiedad aumenta tus probabilidades de experimentar problemas de ansiedad usted mismo. Pero por el momento no hay suficiente evidencia para mostrar si esto se debe a que compartimos algunos factores genéticos que nos hacen más vulnerables al desarrollo de la ansiedad, o porque aprendemos formas particulares de pensar y comportamientos de nuestros padres y otros miembros de la familia a medida que crecemos.[4]

Experiencias pasadas o de la infancia

Las experiencias difíciles en la infancia, la adolescencia o la edad adulta son un desencadenante común de los problemas de ansiedad. Pasar por el estrés y el trauma es probable que tenga un impacto particularmente grande si sucede cuando eres muy joven. Las experiencias que pueden desencadenar problemas de ansiedad incluyen cosas como:

  • Abuso físico o emocional
  • Negligencia
  • Perder un padre
  • Ser intimidado o ser socialmente excluido.
  • Tener padres que no te tratan con cariño, son sobreprotectores o son emocionalmente inconsistentes también puede ser un factor.

Tu situación de vida actual

Los problemas o problemas actuales en su vida también pueden desencadenar ansiedad. Por ejemplo:

  • Agotamiento o una acumulación de  estrés
  • Largas  horas de trabajo
  • Estar sin trabajo
  • Sentirse bajo  presión mientras estudiaba o en el trabajo
  • Tener  problemas de dinero
  • Falta de vivienda o  problemas de vivienda
  • Perder a alguien cercano a ti
  • Sentirse solo o aislado
  • Ser intimidado, acosado o  abusado.

Problemas de salud física o mental

Otros problemas de salud a veces pueden causar ansiedad o empeorarla. Por ejemplo:

  • Problemas de salud física: vivir con una condición de salud física grave, en curso o que ponga en peligro la vida a veces puede desencadenar ansiedad.
  • Otros problemas de salud mental: también es común desarrollar ansiedad mientras se vive con  otros problemas de salud mental, como la depresión .

Drogas y medicamentos

La ansiedad a veces puede ser un efecto secundario de tomar:

  • Algunos medicamentos psiquiátricos
  • Medicamentos para problemas de salud física
  • Drogas recreativas o alcohol.

¿Podría la dieta ser un factor?

Algunos tipos de alimentos o bebidas pueden desencadenar síntomas de ansiedad o pánico, o empeorarlos. Estos incluyen azúcar y cafeína. (Consulte nuestras páginas sobre  alimentos y estado  de ánimo para obtener más información sobre la relación entre lo que come y cómo se siente).

12 Síntomas comunes de la ansiedad

Los síntomas que manifiestan las personas que sufren ansiedad pueden ser distintos de una persona a otra, es decir, son tantos síntomas los que se pueden sufrir que pueden variar mucho entre los afectados. Existen multitud de síntomas de ansiedad y el hecho de padecer sólo un síntoma puede generar mucho malestar para la persona.[5]

Los síntomas de la ansiedad varían en función de la intensidad y la frecuencia con la que aparecen en cada persona. A mayor frecuencia de aparición de los síntomas, mayor confusión y miedo siente la persona que lo sufre y por tanto, mayores niveles de ansiedad. Es importante que la persona que los sufre no se centre en los síntomas de la ansiedad ya que se puede llegar a pensar que se padece una enfermedad grave y el estado ansioso puede incrementarse.

Existen diferentes tipos de síntomas:

  • Síntomas físicos: Cambios que se producen en nuestro cuerpo a nivel fisiológico (taquicardias, sudoración, náuseas,…)
  • Síntomas psicológicos: Cambios que se producen en nuestra mente (agobio, inseguridad, temor a perder el control,…),
  • Síntomas de comportamiento: Cambios en nuestras acciones, es decir, modificaciones en nuestro comportamiento que los demás aprecian (bloqueos, impulsividad, cambios en la expresión corporal,…)
  • Síntomas cognitivos: Cambios que se producen en la manera en la que razonamos o pensamos las cosas (pérdida de concentración, rumiación, susceptibilidad,…)
  • Síntomas sociales: Cambios que afectan al modo en el que nos relacionamos o actuamos con las demás personas (irritabilidad, dificultades para expresar las opiniones, ensimismamiento,…).

Como prácticamente es imposible hablar de todos y cada uno de los síntomas de la ansiedad, a continuación vamos a hablar de los síntomas que suelen ocurrir con mayor frecuencia.

1- Desasosiego e intranquilidad de manera persistente

La persona que sufre ansiedad suele permanecer en un estado de nerviosismo sin que se presente una circunstancia en concreto. La sensación de desazón e intranquilidad es uno de los síntomas de la ansiedad que más se suele manifestar en las personas que padecen de ansiedad.

2- Palpitaciones, taquicardias y dolor de pecho

Otro síntoma de la ansiedad es sentir taquicardias, notamos que nuestro corazón se acelera sin una explicación aparente. Se trata de un síntoma de lo más desagradable ya que este síntoma tiende a confundir a quien lo sufre, ya que en un estado de nerviosismo, se puede asociar las taquicardias con un ataque al corazón. Si además sentimos un ligero dolor en el pecho, nuestra cabeza se monta su propia película y pensamos que nos está dando un infarto o incluso que nos vamos a morir en ese mismo instante, lo cual nos genera aún mayor estado de ansiedad y nerviosismo.

Todo tiene su explicación y es que el dolor en el pecho se produce debido a que como aumentamos el aire en nuestros pulmones, éstos se hacen más grandes y chocan contra las costillas haciendo que sintamos una ligera opresión y tensión muscular. Al mantener la tensión, los músculos se fatigan y se producen pinchazos o dolor en el pecho. Ante esta situación, son recomendables unos masajes en la espalda, hombros y pecho para relajar los músculos.

3- Dificultad para respirar y sensación de ahogo

¿Has experimentado la sensación de que te falta el aire o incluso sientes que parece que no puedes respirar? ¿Te imaginas lo desagradable que debe ser que alguien te ponga una almohada encima de la cara impidiéndote respirar? Este síntoma de la ansiedad se trata de una sensación sumamente desagradable y angustiosa, pero al mismo tiempo, tiene su explicación.

El cuerpo regula la cantidad de aire que dejamos que entre y que salga. Cuando nos ponemos nerviosos, introducimos en nuestro interior una cantidad de oxígeno que el organismo no consume porque es demasiado. En este momento necesitamos dejar de acumular aire para que el nivel de oxígeno se vea equilibrado. ¿Cómo hace eso nuestro cuerpo? Perdiendo el control de la respiración durante un período corto de tiempo, es decir, dejando de respirar o respirando de manera muy lenta.

Además, se puede experimentar la sensación de tener un “nudo en la garganta” y sentir como si no pudiésemos tragar nada o tener la boca seca. A pesar de ser muy desagradable, es mejor intentar no pensar en ello y no darle apenas credibilidad.

4- Mareos y palidez

Este síntoma en la ansiedad se puede manifestar en mareos o como sensación de inestabilidad que se traduce en el miedo que se puede producir a desmayarse. Los mareos son el resultado de la hiperventilación y la opresión del cuello en respuesta a la situación vivida.

Para todas aquellas personas que sientan un miedo atroz a desmayarse en situaciones en las que sienten ansiedad, deben saber que es prácticamente imposible que esto ocurra. ¿Y te preguntarás cuál es la causa, no? Los desmayos se producen cuando ha ocurrido un descenso de la tensión arterial. Sin embargo, en situaciones que producen ansiedad, la presión arterial tiende a subir. Por tanto es muy complicado que se produzcan desmayos cuando sentimos ansiedad.

Otro síntoma de ansiedad que se puede manifestar es palidez en la piel debido a que durante los momentos de ansiedad, la sangre de los vasos sanguíneos se desvía a los músculos. Ante todo, es necesario no dar demasiada importancia y actuar con total naturalidad y normalizando la situación.

5- Aprensión

Este síntoma de la ansiedad se refiere a una preocupación frecuente y que se produce de manera excesiva y sin control sobre futuras posibles desgracias que puedan ocurrir.

Al pensar continuamente en las cosas malas que pueden acontecer, la persona puede llegar a sentirse “al límite” de sus fuerzas, lo que dificulta sus relaciones y la forma de vivir los acontecimientos del día a día.

6- Baja autoestima y depresión

En las personas que sufren ansiedad es normal encontrar con frecuencia síntomas de preocupación constante, cansancio, irritabilidad… La baja autoestima que sufren les conduce a sufrir depresión, es por ello que la depresión y los trastornos de ansiedad se encuentran muy unidos.

Algo que agrava los problemas de ansiedad es que debido a la depresión y problemas de autoestima que sufren las personas que lo padecen, a veces se ven aumentadas las conductas y la ideación suicida (aunque esto sucede en un porcentaje muy pequeño de personas)

La baja autoestima y la depresión son algunos de los síntomas de la ansiedad

7- Problemas relacionados con el sueño

Uno de los síntomas que manifiestan en mayor medida las personas que sufren ansiedad son los problemas relacionados con el sueño como el insomnio y las pesadillas nocturnas.

Cuando algo nos preocupa o nos genera tensión, tendemos a la “rumiación”, es decir a darle vueltas a la cabeza constantemente en relación a eso que de manera literal nos quita el sueño. Aprende a combatir el insomnio con música y recupera los patrones del sueño. Es importante que no te frustres porque es contraproducente y cuánto más pienses que no eres capaz de dormir, menos lo conseguirás.

Además es muy común tener pesadillas con aquello que tanta ansiedad nos produce porque las pesadillas suelen imitar lo que ocurre en nuestro día a día. Está claro que las pesadillas son muy desagradables pero piensa que ante todo, son inofensivas.

8- Sudoración y temblores.

Cuando sentimos ansiedad o en unos determinados momentos, el cuerpo se prepara para llevar a cabo cualquier acción ya sea huir o luchar. La temperatura de nuestro cuerpo se ve incrementada, por lo tanto para contrarrestar el calor producido liberamos sudor a través de las glándulas sudoríparas con el objetivo de reducir la temperatura y enfriar el cuerpo. Conforme la ansiedad va disminuyendo, los niveles de sudoración van volviendo a la normalidad.

Al igual que ocurre con la sudoración, los temblores son una reacción normal de nuestro cuerpo cuando nos ponemos nerviosos, cuando algo nos produce miedo, cuando disminuye nuestra temperatura corporal y tenemos frío… Por lo tanto, es normal que en momentos de ansiedad notemos temblores en nuestro cuerpo que lo más probable es que remitan cuando los síntomas de la ansiedad desaparezcan.

9- Rigidez y tensión corporal

Al encontrarse todo el día sufriendo y en tensión, llega un punto en el que el cuerpo se resiente y se pueden producir cefaleas, incapacidad para relajarse, dolores de espalda, inquietud,…

Con mucha frecuencia aparecen síntomas relacionados con dolores en hombros y cuello e incluso entumecimiento en la cabeza o en la cara. ¿Por qué en estas zonas? En momentos de ansiedad y estrés, las primeras zonas del cuerpo en manifestar tensión suelen ser estas partes. Puede generar mucha preocupación si sentimos entumecimiento o rigidez en la cara, pero por lo general no es necesario preocuparse por este síntoma ya que es fruto de la tensión acumulada y se dejará de sentir cuando la situación se normalice.

Otro de los síntomas de la ansiedad, es sentir un cierto hormigueo en manos y/o pies debido a que el dióxido de carbono de la sangre suele acumularse en las extremidades. Es de vital importancia que no se interpreten estos síntomas como un indicio de que se está sufriendo un accidente cerebrovascular o cualquier tipo de afectación neurológica para que no cunda el pánico. Estos síntomas no son nada perjudiciales y como todos los demás, volverán a la normalidad cuando la tormenta haya pasado.

10- Molestias epigástricas, erupciones en la piel y problemas hormonales

Cuando sufrimos ansiedad, solemos tener molestias en el tracto digestivo, como diarrea, indigestión, estreñimiento, náuseas o acidez estomacal.

Como ya hemos dicho, cuando sentimos ansiedad el cuerpo distribuye la sangre a los músculos para proporcionarles mayor cantidad de oxígeno y ayudarles de este modo a huir o atacar ante situaciones amenazadoras.

Como la sangre es desviada a los músculos, en este caso el tracto digestivo se ve privado de la cantidad de sangre que necesita para absorber los nutrientes de los alimentos que comemos y por eso se pueden producir determinadas molestias epigástricas.

Además la ansiedad y el estrés pueden producir cambios en nuestro cuerpo como diferentes erupciones en la piel (sequedad, eczemas en la frente, mejilla o nariz) que desaparecerán cuando la ansiedad y/o el estrés remitan.

Respecto a los problemas hormonales, la ansiedad también afecta al sistema endocrino. Como el sistema nervioso del cerebro se encarga de la secreción de las sustancias químicas y de los niveles hormonales y se encuentra alterado, pueden producirse alteraciones en el ciclo menstrual de las mujeres y alteración en los niveles de testosterona de los hombres.

11- Pensamientos obsesivos y sensación de amenaza.

Las personas que sufren ansiedad suelen tener pensamientos negativos recurrentes, sienten que pierden el control sobre el mundo que les rodea y esto hace que su percepción sobre el mismo se vea modificada. Cuando se padece ansiedad, se tiende a ver el mundo como un lugar horrible y más peligroso de lo que realmente es.

A veces se puede llegar a sentir como que la vida que están viviendo en realidad se trata de un sueño. Las personas que lo padecen, pierden por completo el concepto de “realidad”. Esto hace que la sensación de volverse locos aumente, lo que hace que los síntomas se incrementen.

12- “Me estoy volviendo loco/a…”

Después de un determinado tiempo sufriendo ansiedad, e indiferentemente de los síntomas que sufras, va a llegar un determinado momento en el que tu cerebro estará cansado y agotado. Esto te hará pensar que te estás volviendo loco y que no puedes más con la situación que estás viviendo. Pero tranquilo/a, obviamente no te estás volviendo loco, simplemente tus pensamientos se están viendo afectados por tu estado anímico y crees que estás perdiendo el control de la situación.

Esto hace que te sientas más irritable, puede que incluso tengas la necesidad de evitar las situaciones que creas que te producen ansiedad, te sientas confundido y a veces actúes de manera hiperactiva haciendo cosas que en otras ocasiones no hubieras hecho.

En los casos más extremos, se puede producir “Desrealización” o “despersonalización”, es decir, tener la sensación que todo lo que te rodea, no es real.

Tipos de trastornos de ansiedad

Según la clasificación de la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM V), los trastornos de ansiedad pueden clasificarse en:

1. Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)

Este tipo de ansiedad se caracteriza por preocupaciones persistentes y excesivas que se hacen imposibles de controlar. La temática es muy variada, pudiendo así una persona con ansiedad generalizada preocuparse por cualquier cosa y sufrir constantes temores. No es extraño tampoco que el individuo experimente los síntomas de ansiedad sin saber exactamente por qué.[6]

Esto afecta al bienestar e incluso puede interferir con las tareas del día a día, ya que tienen la sensación constante de que algo malo va a suceder en cualquier momento. Por ejemplo, una persona con ansiedad generalizada puede pasarse todo el día pensando que su pareja va a tener un accidente de tráfico cuando esté conduciendo y llevará a cabo la conducta de llamarle constantemente para saber si está bien.

Esta condición tiende a la cronicidad y es más común en mujeres, en personas que han abusado de las drogas en el pasado, o que tienen antecedentes familiares de ansiedad. Estas personas sufren mucho con la incertidumbre.

Además, debe cumplirse el criterio de que debe darse la mayoría de los días durante un periodo mínimo de 6 meses.

2. Mutismo selectivo

El mutismo selectivo supone una incorporación nueva del DSM-V, y se trata de la incapacidad para iniciar una conversación o responder a otros cuando debería hacerse. Es decir, los afectados con mutismo selectivo no son capaces de hablar con otras en determinados ámbitos sociales, pero sí en otros.

Por ejemplo, si están en casa con sus familiares más cercanos no tienen ningún problema para mantener conversaciones; pero son incapaces de hacerlo en otros entornos (el colegio, por ejemplo).

En resumen, se podría decir que estas personas tienen fobia a que otros le escuchen hablar, exceptuando algunas personas conocidas con las que tiene mucha confianza.

Así, van desarrollando otras formas de comunicarse: asentir con la cabeza, gestos, susurrar en el oído, e incluso mediante la escritura. Muchas veces se mantienen en el tiempo por refuerzo de otras personas, que entienden sus gestos o hablan por ellos; provocando que los afectados no se recuperen ya que se dan cuenta de que pueden comunicarse sin tener que hablar.

Esta clasificación es exclusiva para la población infantil, apareciendo en los primeros años de vida; principalmente cuando comienza a ir a la escuela y a relacionarse con otros niños.

Estos niños suelen tener antecedentes familiares de ansiedad, siendo más vulnerables a sentir miedo ante situaciones nuevas.

El criterio para su diagnóstico es que el individuo experimente los síntomas como mínimo durante un mes, aunque no se aplica si es el primer mes de escuela.

3. Ansiedad por separación

La ansiedad por separación, curiosamente, puede darse a lo largo de toda la vida (antes sólo se diagnosticaba en niños). Aunque es muy poco frecuente en la etapa adulta.

Se define como un fuerte y persistente miedo o ansiedad que aparece al tener que separarse físicamente de alguien con el que existe una relación estrecha. Destaca de otras situaciones normales porque la ansiedad que se experimenta es extrema o excesiva, e interfiere con el funcionamiento adecuado de la persona.

Se caracteriza mínimo por tres manifestaciones clínicas que son: malestar psicológico subjetivo o preocupación, rechazo a permanecer solo en casa o acudir solo a otros ambientes como el colegio o el trabajo, y síntomas físicos cuando se produce la separación o se imagina.

En adultos, los criterios diagnósticos deben permanecer durante un mínimo de 6 meses, mientras que, en niños y adolescentes, 1 mes.

4. Agorafobia

La agorafobia es un miedo o ansiedad intensa que se da en dos o más situaciones típicas consideradas agorafóbicas, como pueden ser: hacer colas, encontrarse inmerso en una multitud de gente, lugares abiertos, lugares cerrados como un ascensor, utilizar el transporte público, salir solo fuera de casa, etc.

Estas personas evitan dichas situaciones de manera activa, exigen estar acompañadas o las viven con una fuerte ansiedad.

En realidad, lo que temen estos individuos es que, ante dichas situaciones, les lleguen los síntomas de pánico y que no puedan huir, pierdan el control, monten una escena “vergonzosa” o que estén solos y nadie les ayude. De hecho, es frecuente que se dé junto con crisis de angustia (ataques de pánico).

Para hacer el diagnóstico los criterios deben cumplirse durante 6 meses o más.

5. Trastorno de angustia

Se conceptualiza como la presencia de crisis de angustia (conocidas como ataques de pánico) recurrentes e inesperadas. Al menos una de ellas va seguida de preocupación persistente de que aparezcan nuevas crisis y sus consecuencias, que dura mínimo un mes.

Las crisis de angustia consisten en la aparición repentina (ya esté la persona tranquila o nerviosa) de un miedo o malestar intenso que alcanza su máxima expresión en cuestión de minutos.

Durante ese periodo de tiempo se producen síntomas como: sudoración, temblores, palpitaciones, aceleración de la frecuencia cardíaca, sensación de ahogo o de desmayo, mareos, escalofríos o calor sofocante, parestesias, miedo a volverse loco, miedo a morir (es común que lleguen a pensar que van a morir de un ataque cardíaco, lo que les pone aún más nerviosos).

Estas crisis pueden ser inesperadas o esperadas. Cuando va pasando el tiempo se van haciendo más frecuentes, porque el factor desencadenante de las crisis suele ser el miedo a los propios síntomas de ansiedad (generando más nerviosismo cuando cree que van a aparecer los síntomas); actuando como un círculo vicioso.

Finalmente se terminan desarrollando una serie de conductas que tienen el objetivo de evitar estos ataques de pánico en el futuro, como evitar ir a ciertos lugares donde ocurrió un ataque en el pasado, hacer ejercicio físico o ir a lugares nuevos.

Además, es frecuente que aparezcan conductas de seguridad. Suponen un intento de evitar o paliar la ansiedad de alguna forma que a largo plazo termina manteniéndola o aumentándola. Algunos ejemplos son: llevar encima ansiolíticos, tranquilizantes o alcohol; sentarse cerca de la puerta por si tiene que huir, exigir ir siempre acompañado, etc.

6. Trastorno de la ansiedad social (Fobia social)

Más conocida como fobia social, se define por un miedo excesivo y persistente a una o más situaciones sociales en la que la persona está expuesta a la posible evaluación de otros, o tiene que tratar con desconocidos.

El mayor miedo de estas personas es actuar de alguna forma humillante o vergonzosa delante de los demás, o que éstos se den cuenta de que está ansioso. Esto hace que las situaciones sociales de casi todo tipo se eviten o se vivan acompañadas de evidentes síntomas de ansiedad que tratan de disimular.

Al final, provoca que el individuo con esta condición tenga problemas en su vida diaria: escasa vida social, dificultades en el trabajo o en la escuela, o malestar por la propia fobia en sí.

Tiene que durar para ser diagnosticada, 6 meses o más. Es uno de los tipos de ansiedad más habituales, estando presente en un 2-3% de la población general aproximadamente.

7. Fobia específica

La fobia consiste en un miedo exagerado o irreal a un objeto, situación o actividad determinados. Se tiene una reacción exagerada ante algo que en realidad no conlleva peligro o que la probabilidad de estar en peligro es notablemente baja.

Las fobias pueden abarcar una gran cantidad de situaciones y objetos, aunque las más comunes son: el miedo a los animales e insectos (como serpientes), miedo a volar o miedo a las alturas.

Los subtipos de fobias son: animal, entorno natural, sangre/heridas/inyecciones, situacionales, u otras. Y deben estar presentes como mínimo durante 6 meses.

En los casos más graves, la persona puede pasar mucho tiempo preocupándose por la fobia y llega a tener problemas en su día a día por evitarla. Pero, es importante destacar que quien quiere superar una fobia debe exponerse a ella y no evitarla, porque al evitarla se hace más fuerte.

Por otro lado, estas son unas de las fobias más raras que existen: anatideafobia, pogonofobia o aletofobia.

8. Trastorno de ansiedad inducido por sustancias/ medicación

En este caso, existe evidencia de que los síntomas de ansiedad o la crisis de angustia ha aparecido poco después o durante de una intoxicación o periodo de abstinencia de una sustancia. O bien, por haber tomado un fármaco capaz de producir dichas respuestas.

9. Trastorno de ansiedad debido a enfermedades médicas

La ansiedad o crisis de angustia se debe a aspectos fisiológicos directos de otras condiciones médicas.

10. Otros trastornos de ansiedad especificados/ no especificados

Aquí se incluyen los trastornos de ansiedad que presentan síntomas clínicamente significativos, pero no llega a cumplir todos los criterios diagnósticos de ninguno de los trastornos expuestos arriba.

Puede especificarse la razón por la que los criterios no se cumplen (que la condición no dura el tiempo fijado, por ejemplo) o bien estos criterios pueden no especificarse por falta de información.

Por otro lado, el CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades), además de las condiciones de las que hemos hablado, añaden:

11. Trastorno mixto ansioso-depresivo

El trastorno mixto ansioso-depresivo ocurre cuando se dan tanto síntomas que corresponden con ansiedad como depresión, pero ninguno de los dos trastornos predomina sobre el otro ni tienen la suficiente intensidad como para diagnosticarse por separado. Es una condición muy frecuente y se vincula a bajas laborales o académicas, aunque al ser algo más leve que otros trastornos, son los que menos piden ayuda psicológica.

Debe extenderse durante más de un mes y no debe asociarse con acontecimientos vitales muy estresantes y significativos (sino, entraría en la categoría de trastornos de la adaptación).

12. Otros trastornos mixtos de ansiedad

Son condiciones en las que se cumplen los criterios del trastorno de ansiedad generalizada pero que además presenten ciertas características de otros trastornos (aunque no se cumplan estrictamente los criterios de estos últimos).

Por ejemplo: el trastorno obsesivo compulsivo, trastornos disociativos (como la fuga disociativa), trastornos de somatización, trastorno somatomorfo indiferenciado y trastorno hipocondríaco.

De hecho, en versiones anteriores del DSM el trastorno obsesivo compulsivo y la hipocondría pertenecían a los trastornos de ansiedad. En la última versión se extrajeron de esa categoría, aunque no puede dudarse que la ansiedad tiene un importante papel en estas condiciones.

Tipos de tratamientos para la ansiedad

Una gama de profesionales y servicios de salud ofrecen información, tratamiento y apoyo para condiciones de ansiedad, así como una serie de cosas que puede hacer para ayudarse a sí mismo.

El tratamiento efectivo lo ayuda a aprender cómo controlar su ansiedad para que no lo controle. El tipo de tratamiento dependerá del tipo de ansiedad que esté experimentando.

Para los síntomas leves, su profesional de la salud puede sugerir cambios en el estilo de vida, como el ejercicio físico regular y la reducción de los niveles de estrés. También puede probar las e-terapias en línea, muchas de las cuales son gratuitas, anónimas y de fácil acceso para cualquier persona que tenga acceso a Internet. Cuando los síntomas de ansiedad son moderados a severos, es probable que se requieran tratamientos psicológicos y/o médicos.[7]

Lo importante es encontrar el tratamiento adecuado y el  profesional de la salud adecuado  para sus necesidades.

Tratamientos psicológicos para la ansiedad

Los tratamientos psicológicos (también conocidos como terapias de conversación) pueden ayudarlo a cambiar sus patrones de pensamiento para que pueda controlar su ansiedad y reducir las preocupaciones irracionales.

Existen varios tipos de tratamientos psicológicos eficaces para la ansiedad, así como diferentes opciones de entrega. Algunas personas prefieren trabajar individualmente con un profesional, mientras que otras obtienen más de un entorno de grupo. Un número creciente de programas en línea, o e-terapias, también están disponibles.

Terapia de comportamiento cognitivo (TCC)

La TCC es un tratamiento psicológico estructurado que reconoce que la forma en que pensamos (cognición) y acto (comportamiento) afecta la manera en que nos sentimos. La TCC implica trabajar con un profesional (terapeuta) para identificar los patrones de pensamiento y comportamiento que te están haciendo más propenso a la ansiedad o te impiden mejorar cuando experimentas ansiedad. Una vez que haya reconocido los patrones inútiles que están contribuyendo a su ansiedad, puede hacer cambios para reemplazarlos por otros nuevos que reduzcan la ansiedad y mejoren sus habilidades de afrontamiento.

Por ejemplo, podrías encontrarte atascado en patrones de pensamiento catastróficos. Esto significa pensar lo peor, creer que algo es mucho peor de lo que realmente es, o anticipar que las cosas saldrán mal. TCC ayuda enseñándote a pensar de manera más realista y enfocarte en la resolución de problemas. Si evitas activamente situaciones o cosas que te causan ansiedad,TCC puede ayudarte a enfrentar tus miedos y abordar estas situaciones de forma más racional.

Los profesionales pueden usar una variedad de técnicas en TCC. Ejemplos incluyen:

  • Animándote a reconocer la diferencia entre las preocupaciones productivas y las improductivas
  • Enseñándole cómo soltar las preocupaciones y resolver problemas.
  • Enseñando técnicas de relajación y respiración, particularmente relajación muscular, para controlar la ansiedad y los síntomas físicos de la tensión.

La TCC puede ser entregada individualmente con un profesional, en grupos o en línea (ver e-terapias, a continuación). La TCC a menudo se combina con la terapia conductual.

Terapia de comportamiento

Si bien la terapia conductual es un componente principal de la terapia conductual cognitiva (TCC), a diferencia de la TCC, no intenta cambiar las creencias y las actitudes. En cambio, se enfoca en alentar actividades que sean gratificantes, placenteras o dar una sensación de satisfacción, en un esfuerzo por revertir los patrones de evitación y preocupación que empeoran la ansiedad.

Evitar situaciones atemorizantes puede significar que no tienes la oportunidad de enfrentar tu miedo y demostrarte a ti mismo que puedes sobrellevarlo, lo que a su vez causa que persista tu ansiedad. La terapia de comportamiento para la ansiedad se basa principalmente en un tratamiento llamado «exposición gradual».

Existen varios enfoques diferentes para la terapia de exposición, pero todos se basan en exponerlo a las cosas específicas que lo hacen sentir ansioso. Esta experiencia te ayuda a sobrellevar situaciones temerosas en lugar de evitarlas o escapar de ellas, así como a poner tu preocupación sobre la situación en perspectiva.

E-terapias

Las e-terapias, también conocidas como terapias en línea o terapia psicológica asistida por computadora, pueden ser tan efectivas como los servicios presenciales para personas con ansiedad leve a moderada. La mayoría de las e-terapias siguen los mismos principios que la TCC o la terapia conductual, y la naturaleza estructurada de estos tratamientos significa que son adecuados para ser entregados en línea.

La mayoría de las terapias electrónicas le enseñan a identificar y cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento que podrían impedirle superar su ansiedad. Trabajara a través del programa usted mismo, y aunque las terapias electrónicas se pueden usar con o sin la ayuda de un profesional, la mayoría involucra algún tipo de apoyo de un terapeuta. Esto puede ser por teléfono, correo electrónico, mensaje de texto o mensajería instantánea, y le ayuda a aplicar con éxito lo que está aprendiendo a su vida.

Los programas en línea tienen varias ventajas, que incluyen:

  • Fácil de acceder
  • Se puede hacer desde casa
  • Puede ser de particular beneficio para las personas en áreas rurales y remotas
  • Se puede proporcionar en muchos casos sin tener que visitar a un médico.

Tratamientos médicos para la ansiedad

La investigación muestra que las terapias psicológicas son la opción de tratamiento más efectiva para las personas con ansiedad. Sin embargo, si los  síntomas son severos, algunos tratamientos médicos pueden ser útiles.

Medicación antidepresiva

 

Algunos tipos de medicamentos antidepresivos pueden ayudar a las personas a controlar la ansiedad, incluso si no experimentan síntomas de depresión.

Las investigaciones indican que cuando las personas tienen una afección de ansiedad, ocurren cambios específicos en las sustancias químicas de su cerebro: serotonina, noradrenalina y dopamina. La medicación antidepresiva está diseñada para corregir el desequilibrio de mensajes químicos entre las células nerviosas (neuronas) en el cerebro.

¿Cuáles son los efectos secundarios?

Al igual que cualquier otro medicamento, algunas personas que toman medicamentos antidepresivos experimentan algunos efectos secundarios. Si bien pueden variar dependiendo de qué medicamento se tome, los efectos secundarios comunes pueden incluir náuseas, dolores de cabeza, ansiedad, sudoración, mareos, agitación, aumento de peso, boca seca y dificultades sexuales (por ejemplo, dificultad para volverse/estar excitado).

Algunos de estos efectos secundarios son de corta duración, pero todavía hay formas de minimizarlos. Si le recetan medicamentos, asegúrese de mantener informado a su médico sobre cualquier cambio.

¿Por cuánto tiempo usualmente se necesitan antidepresivos?

Al igual que cualquier otro medicamento, el tiempo que una persona necesita tomar antidepresivos depende de la gravedad de su afección y de cómo responden al tratamiento. Algunas personas solo necesitan tomarlas durante un tiempo breve, mientras que otras pueden necesitarlas de forma continua para controlar su condición. Es como alguien que usa insulina para controlar su diabetes o ventolina para el asma.

Los antidepresivos son seguros, efectivos y no adictivos. A veces las personas quieren dejar de tomar antidepresivos rápidamente porque les preocupa que sean adictivos. Esto puede deberse a que confunden los antidepresivos con otros tipos de medicamentos (p. Ej.  , Benzodiazepinas , sedantes), pero la suspensión de los medicamentos solo debe realizarse de forma gradual, según las recomendaciones de un médico y bajo supervisión.

Benzodiazepinas

Las benzodiazepinas (a veces llamadas tranquilizantes menores y pastillas para dormir) son una clase de medicamento comúnmente prescrito a corto plazo para ayudar a las personas a sobrellevar las condiciones de ansiedad. 

Las benzodiazepinas promueven la relajación y reducen la tensión, pero no se recomiendan para el uso a largo plazo, ya que pueden reducir el estado de alerta, afectar la coordinación y pueden ser adictivas. Pueden ser útiles durante un corto período de tiempo (dos o tres semanas) o si se usan intermitentemente como parte de un amplio plan de tratamiento, pero no como el primer o único tratamiento.

Estrategias de manejo de ansiedad

Hay una variedad de estrategias con las que puede tratar de manejar su ansiedad. Lo que funciona es diferente que para otros, y puede tomar tiempo encontrar las estrategias que funcionen mejor para usted. Pero recuerde, si su ansiedad es difícil de manejar, busque el apoyo de un profesional.

10 estrategias que puede probar

  1. La respiración lenta. Cuando estás ansioso, tu respiración se vuelve más rápida y superficial. Intenta ralentizar deliberadamente tu respiración. Cuente hasta tres mientras inspira lentamente, luego cuente hasta tres mientras exhala lentamente.
  2. Relajación muscular progresiva. Encuentra una ubicación tranquila. Cierra los ojos y tensa lentamente y luego relaja cada uno de tus grupos musculares desde los dedos de los pies hasta la cabeza. Mantenga la tensión durante tres segundos y luego suelte rápidamente. Esto puede ayudar a reducir los sentimientos de tensión muscular que a menudo viene con la ansiedad.
  3. Permanecer en el momento presente. La ansiedad puede hacer que tus pensamientos vivan en un futuro terrible que aún no ha sucedido. Intenta regresar a donde estabas. Practicar meditación puede ayudar.
  4. Estilo de vida saludable.  Mantenerse activo, comer bien, salir a la naturaleza, pasar tiempo con su familia y amigos, reducir el estrés y realizar las actividades que disfruta son todos efectivos para reducir la ansiedad y mejorar su bienestar.

  1. Toma pequeños actos de valentía. Evitar lo que te produce ansiedad proporciona cierto alivio a corto plazo, pero puede hacerte sentir más ansioso a largo plazo. Intenta acercarte a algo que te ponga ansioso, incluso a pequeña escala. El camino a través de la ansiedad es aprender que lo que temes no es probable que suceda, y si lo hace, podrás sobrellevarlo.
  2. Desafía tu autoconversación. Cómo piensas cómo te sientes La ansiedad puede hacer que sobreestimes el peligro en una situación y subestimes tu capacidad para manejarlo. Trata de pensar en diferentes interpretaciones de una situación que te está poniendo ansioso, en lugar de saltar al peor de los casos. Mire los hechos a favor y en contra de que su pensamiento sea verdadero.
  3. Planee tiempo de preocupación. Es difícil dejar de preocuparse por completo, así que reserve algo de tiempo para satisfacer sus preocupaciones. Incluso 10 minutos cada noche para escribirlos o repasarlos en su cabeza puede ayudar a evitar que sus preocupaciones se hagan cargo en otro momento.
  4. Conozca su ansiedad. Lleve un diario de cuándo es mejor y peor. Encuentre los patrones y planifique su semana o día para manejar su ansiedad de manera proactiva.
  5. Aprende de los demás. Hablar con otras personas que también experimentan ansiedad o que están pasando por algo similar puede ayudarlo a sentirse menos solo. Visite nuestros  foros en línea  para conectarse con otros.
  6. Ser amable con usted mismo. Recuerde que usted no es su ansiedad. No eres débil. No eres inferior. Usted tiene una condición de salud mental. Se llama ansiedad.

Otras fuentes de apoyo

Si no se trata, la depresión  y la ansiedad  pueden durar meses, incluso años. La buena noticia es que hay una variedad de tratamientos efectivos disponibles, así como también cosas que puede hacer usted mismo para recuperarse y mantenerse saludable.

Los diferentes tratamientos  funcionan para diferentes personas, y lo mejor es hablar con su médico de cabecera o profesional de salud mental acerca de sus opciones y preferencias. Si ha dado el primer paso y hablado sobre algunas opciones de tratamiento con un profesional de la salud, puede probar algunas de las siguientes ideas para cambios de estilo de vida y apoyo social. La mayoría de las personas encuentran que una combinación de cosas funciona mejor.

Es importante recordar que la recuperación puede llevar tiempo, y así como no hay dos personas iguales, tampoco lo son las recuperaciones. Sea paciente y sea sencillo consigo mismo.

Mantener un estilo de vida saludable

Mantenerse bien es encontrar un equilibrio que funcione para usted, pero hay algunos principios generales que la mayoría de las personas consideran útiles.

Estos incluyen mantener un estilo de vida saludable: comer una dieta sana y equilibrada; haciendo alguna forma de actividad física regular; y tener una buena noche de sueño. También puede ser útil  reducir el consumo de alcohol y drogas.

Reducir y administrar sus niveles de estrés asegurándose de hacer tiempo para hacer algo que lo distraiga, relaje, satisfaga o disfrute todos los días, incluso si inicialmente siente que no puede ser molestado, también puede ayudar. Es posible que le resulte útil obtener la ayuda de un amigo o familiar para ayudarlo a mantenerse activo. También es importante lidiar con los reveses y seguir intentándolo.

Aprendiendo sobre su condición

Al igual que con cualquier condición de salud, cuanto más sepa y aprenda acerca de las  condiciones de depresión  y ansiedad, más capaz será de encontrar lo que es correcto para usted. Es importante conocer los hechos utilizando fuentes de información confiables, como el sitio web psicologiaelite, panfletos y folletos.

Varias otras organizaciones también brindan información útil. Puede valer la pena hablar con su médico o profesional de salud mental sobre lo que ha leído si quiere asegurarse de que sea preciso y confiable.

Grupos de apoyo y foros en línea

Los grupos de apoyo para personas con depresión y ansiedad pueden brindar la oportunidad de conectarse con otros, compartir experiencias y encontrar nuevas formas de enfrentar los desafíos de otras personas que han experimentado los mismos problemas que usted. Póngase en contacto con su centro de salud comunitario local o la asociación/fundación de salud mental en su estado o territorio para encontrar su grupo más cercano, o intente buscar en línea.

Entrenamiento de relajación

El entrenamiento de relajación calma el cuerpo y la mente, lo que a su vez ayuda a reducir los pensamientos y el comportamiento ansiosos. También puede ayudarlo a sentirse más en control de su ansiedad.

 

Hay varios tipos diferentes de entrenamiento de relajación, como ejercicios de respiración que le enseñan a reducir y regular la respiración, o relajación muscular progresiva que le enseña a relajarse aprendiendo cómo tensar y luego relajar grupos específicos de músculos. Otro tipo de entrenamiento de relajación implica pensar en escenas o lugares relajantes. El entrenamiento de relajación puede ser aprendido de un profesional o hecho por usted mismo.

Las instrucciones grabadas gratuitas están disponibles en línea, o se pueden comprar en CD o MP3. También hay una serie de aplicaciones que se centran en la relajación y la atención: busque en la tienda Apple Store o en Google Play y descubra qué le conviene.

Familiares y amigos

Las personas cercanas a usted pueden desempeñar un papel importante en su recuperación brindándole apoyo, comprensión y ayuda, o simplemente estando allí para escuchar. Puede ser difícil socializar si está experimentando ansiedad o depresión, y muchas personas tienden a retirarse o evitar el contacto social. Pero pasar tiempo solo puede hacer que se sienta más solo y aislado del mundo, lo que a su vez hace que sea más difícil recuperarse.

Es importante tratar de salir y pasar tiempo con su familia y amigos, y seguir diciendo ‘sí’ a las invitaciones sociales, incluso si es lo último que desea hacer.

Puede ser útil hablar sobre cómo te sientes con alguien afectuoso y solidario. Incluso si no está buscando apoyo, puede ser útil que sus familiares y amigos sepan por lo que está pasando, para que lo sepan. Esto puede ayudarlos a apoyarte mejor.

Si no tiene ganas de hablar e interactuar, intente una actividad en la que no tenga que conversar, como ver una película o practicar deporte.

Mantenerse conectado mejora su bienestar y confianza, y hacer alguna actividad física tiene la ventaja adicional de ayudarle a mantenerse en forma y evitar el estrés.

Otros enfoques para probar

Si busca formas de complementar su tratamiento, puede probar una variedad de enfoques no médicos o alternativos. Estos varían tanto en efectividad como en el nivel de evidencia para respaldar su uso.

Nuestra Guía de lo que funciona en la serie proporciona resúmenes de lo que dice la investigación y la evidencia científica sobre cada tratamiento. Cada guía lo lleva a través de intervenciones médicas, psicológicas y complementarias y de estilo de vida.

Sin embargo, es importante recordar que solo porque se haya demostrado que un tratamiento tiene algún efecto en la investigación, esto no significa necesariamente que esté disponible, se use en la práctica clínica, será recomendado o funcionará igual de bien para cada persona.

En última instancia, es útil para las personas con depresión o ansiedad aprender y participar en la gestión de su propia condición, así como obtener asesoramiento de un profesional calificado de salud o de salud mental que pueda explicarle las opciones de tratamiento y te ayuda a encontrar un enfoque con el que te sientas cómodo. Se trata de trabajar juntos hacia la recuperación.

Fuente:

  1. www.clinicadeansiedad.com/soluciones-y-recursos/preguntas-mas-frecuentes/que-es-la-ansiedad-y-por-que-se-produce/
  2. https://lamenteesmaravillosa.com/la-diferencia-ansiedad-patologica-ansiedad-adaptativa/
  3. https://befullness.com/que-es-la-ansiedad/
  4. https://www.mind.org.uk/information-support/types-of-mental-health-problems/anxiety-and-panic-attacks/causes-of-anxiety/#.WwHL3NMvwnW
  5. https://blog.cognifit.com/es/sintomas-ansiedad/
  6. https://www.lifeder.com/tipos-ansiedad/
  7. https://www.beyondblue.org.au/the-facts/anxiety/treatments-for-anxiety

One Comment